Tomate

Solanum lycopersicum  L.

Originario de Perú, Ecuador y Bolivia, el tomate junto al pimiento, la patata, la berenjena, el tabaco, el árbol trompeta etc. pertenece a la familia de las solanaceas.

Hay una especie poco extendida pero muy interesante llamada tomate de árbol. Y si se trata del arbusto Ciphomandra betacea, que da tomates ovoides después de sólo 1 año tras la siembra y con las ventajas de las plantas leñosas, más resistentes a la sequía, mejor anclaje contra el viento, posibilidad de realizar injertos de otras variedades en el mismo pie y ahorro en entutorado, que sí que requiere la rastrera planta del Tomate, para que sus frutos no se pudran con la humedad del suelo.

 La germinación del Tomate es muy fácil, simplemente basta con enterrar una rodaja con semillas durante el invierno, para que se pudra lentamente bajo tierra, degradándose así las cubiertas seminales.

Nuestras Tomateras de las imágenes fueron cultivadas en el interior de un balcón cubierto y orientado al Sur, en un piso de Valencia (España), compartiendo contenedor con una planta de aguacate, siendo esta una combinación favorable, ya que la tomatera absorbe el exceso de cal, que perjudica al aguacate. Las semillas junto con su pulpa fueron enterradas superficialmente en enero, germinaron en marzo, florecieron en Mayo y fructificaron a partir de Junio, continuando dando frutos durante el verano.

La morfología del Tomate es la siguiente: Planta Perenne Sistema radical extenso con raíces principales, secundarias y adventicias. Tallo anguloso. Hojas alternas, compuestas, imparipinnadas. Y pelos glandulares aromáticos sobre tallos y pedúnculos foliares. Flores de 5 pétalos y 5 estambres amarillos soldados por las anteras, que forman un tubo dentro del cuál suele encontrarse el estigma, que en los cultivares actuales no sobresale, favoreciendo la autopolinizacion. En resumen son hermafroditas y autógamas aunque abejas y abejorros estimulan el desarrollo de los frutos al igual que lo hacen las auxinas y los vibradores florales. También el tamaño final de los frutos responde a; mayor calibre cuantas más semillas tengan. El fruto es una baya globosa o piriforme, acostillado o liso, con entre 2 y 30 lóculos carpelares con abundantes semillas, que mantienen su capacidad germinativa hasta 4 o 5 años. Con respecto a la fisiología de la tomatera: La temperatura de germinación idónea se da en días con temperaturas comprendidas entre 18 y 24 grados durante el día y entre 8 y 11 grados centígrados durante la noche. El máximo desarrollo vegetativo se produce con un termoperiodo día/noche de 23/17 grados centígrados.

La floración comienza cuando la planta ya tiene entre 6 y 11 hojas, siendo indiferente a la duración del fotoperiodo. Los factores que favorecen la polinización son las temperaturas comprendidas entre 5 y 37 grados. Las circunstancias que dificultan la polinización son la baja humedad relativa que causa poca retención estigmatica y la alta que provoca poca dehiscencia o apertura de las anteras, ademas del exceso de abono nitrogenado, iluminaciones bajas, aplicación de Gibberelinas y temperaturas elevadas. El etileno acelera la maduración de los frutos. El fruto es rojo, gracias al licopeno, un precursor de los pigmentos de la retina.

Es un cultivo exigente en riego, sol y suelos con abundante materia orgánica, pH optimo entre 6,5 y 6,9. Las aguas Salinas no superiores a los 4 decisiemens por metro, hacen que de frutos más sabrosos. Para una producción de 60 toneladas de frutos por hectárea y año,las Tomateras extraen del suelo 300 kg de Nitrógeno, 100 kg de Óxido Fosforico y 600 kg de Óxido de Potasio.

Cuajado del Tomate

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